Tocar a Facendera

Recordemos la costumbre que en los pueblos de la Región Leonesa había de “tocar a facendera”, una específica llamada de campanas que cada concejo hacia a sus vecinos para cubrir necesidades básicas y necesarias.

Las facenderas o hacenderas eran trabajos de múltiples tipos en los que participaban todas las personas, era un trabajo colectivo por el bien común del pueblo.

Espalar nieve para poder llegar a la mina a trabajar, hacer presas para regar los huertos, limpiar los caminos de hierbas o alzar muros y tejados en la casa del vecino, eran tareas entendidas como responsabilidad de todos, ya que el beneficio era recíproco.

Ese ejercicio de solidaridad y apoyo es un ejemplo para nosotros y por eso lo elegimos como motivo de presentación de nuestro trabajo: esfuerzo necesario de cada uno, para un beneficio común.

Y si no te prendaban

Por no acudir a la llamada de facendera, el concejo multaba al vecino que no acudió. De no pagar la multa, por ejemplo un cántaro de vino, una comisión buscaba a los vecinos ausentados de su obligación y “prendaban” o tomaban una prenda de valor, así como aperos de labranza o bienes de familia, que eran puestos a disposición pública y solo devueltos previo pago de la multa.

En nuestra quesería,  a todos los que nos visiten en un taller  también les pedimos una “prenda” de forma que compartan con nosotros esta cultura e historia, un conocimiento o saber que cada uno guarda en la memoria o en la imaginación de esta tierra mágica.

La Facendera

“Acudieron al punto veintiún mujeres, catorce hombres, ocho mozos y trece primas en dos carros para afanarse y disponer la casona como venta y quesería y así, casa por casa, puerta por puerta, aportaron todos brazos, aperos, tejas y maderos.

Los que no podían acudir al trabajo por enfermedad, vejez o parto, arrimaron tanto como debían y más de lo que podían: dos sacos de castañas y otro de cebollas, seis repollos, dos patatas, una mula tuerta, doce ristras de ajo, tres abuelas sin dientes para vigilar el caldo, dos cabras de leche y una botella con un culo de anís dando comienzo así la Facendera”

Autora:  Susana Barragués
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